Abogado Alemania

La profesión de abogado en Alemania tiene una larga tradición. Ya en la Edad Media había un colectivo de abogados preparados en centros de estudio del Derecho muy cualificados. El origen del libre ejercicio de la abogacía de hoy, independiente del Estado, remite a la Ley de Regulación de la Abogacía del Imperio o “Reichsrechtsanwaltsordnung” de 1878. Las actuales estructuras de autogobierno y el ejercicio del Derecho son las mismas que hace 50 años, desde la derogación de la Regulación de la Abogacía de la Federación o “Bundesrechtsanwaltsordnung” en el año 1959. A partir de ese momento la evolución legal de la abogacía: “Bundesrechtsanwaltsordnung”, “Berufsordnung der Rechtsanwälte” y “Fachanwaltsordnung” estuvo constantemente bajo la influencia de los mismos abogados.

El primer paso para convertirse en un abogado en Alemania es, por lo tanto, acceder a los estudios universitarios que ofrecen las Facultades de Derecho alemanas y que duran entre cuatro y cinco años, dependiendo de cada “Land”. Al finalizar los estudios debe superarse un primer Examen de Estado.

Los licenciados que pretendan ejercer la profesión de Abogado deberán, a continuación, realizar un período de formación práctica o “Referendariat” de unos 24 meses, con “Pflichtstationen” (estages obligatorias) y “Wahlstationen” (estages facultativas), los primeros entre jueces y fiscales, los segundos entre abogados y notarios así como en la administración pública. Durante este período limitado el licenciado es funcionario de estado.

Se accede finalmente a la profesión a través de un segundo Examen de Estado (“Großes Staatsexamen”) que elabora el “Justizprüfungsamt”, dependiente del Ministerio de Justicia del Estado Federal correspondiente, de acuerdo con la propia Ley de Formación de Juristas. Los que se someten al examen deben superar una cantidad de exámenes escritas y una vez superado con éxito la fase escrita las pruebas orales.
Tras superar el segundo examen estatal, que constata la „facultad para ejercer el puesto de Juez“, los juristas que deciden ejercer la Abogacia, deben inscribirse en uno de los 28 actuales Colegios de Abogados, y pueden, en un principio, ejercer en todo el país.

La carrera de Derecho puede decirse que “no termina aquí”. El artículo 43. a, párrafo 6 del “Bundesrechtsanwaltsordnung” (BRAO) o “Estatuto General de la Abogacía” establece que “Der Rechtsanwalt ist verpflichtet, sich fortzubilden”, es decir, que “el abogado está obligado a mantener una formación contínua”. La forma en que cada uno cumpla con esta obligación, dependerá de la elección de cada persona: leer artículos y revistas, asistir a coloquios, debates, y cursos formativos y de investigación, etc. Y todo esto en aras del prestigio que tiene y ha de mantener la profesión en la sociedad.

Se consideran “Fachanwälte” los abogados alemanes que se hayan especializado en alguna -se reconocen hasta dieciocho – ramas del Derecho y lo acrediten superando los correspondiente exámenes, escritos y orales, así un mínimo establecido de casos llevados, para poder llevar esta titulación especializada. Deben demostrar además que dedican un mínimo de quince horas anuales de formación especializada ante el Colegio de Abogados donde consten inscritos, de forma que les permitan seguir utilizando el título de la especialización.

En algunos “Länder” (Nordrhein-Westfalen, Bremen, Niedersachsen, Berlin, Hessen y Schleswig-Holstein), y a diferencia de España, los abogados pueden ser habilitados también para ejercer de notarios. El título adquirido en estos casos es el de abogado-notario o “Anwaltsnotar”.

Vemos pues, como la profesión de abogado requiere previamente unos estudios completos -tanto teóricos como prácticos-, así como evaluaciones continuas en las que hay que demostrar la capacidad adquirida para ser un “Volljurist”, que literalmente significa “jurista pleno”. Además, la Ley establece la obligación de una formación continua, con tal de ofrecer un servicio de alta calidad a los ciudadanos del país. Éste es un requerimiento tanto para los abogados en general, como especialmente para los que se hayan especializado en algunas materias, con tal de conservar su certificación. Existen acreditaciones de formación que los abogados adquieren si superan ciertos niveles de formación extraordinaria. Claramente se trata de una profesión en la que priman los principios de calidad y perfeccionamiento.

 

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